Sumario del informe Euroconstruct. Diciembre de 2025

1. Situación y previsiones en Europa

El sector construcción europeo inaugura en 2026 una fase de “nueva normalidad”

El entorno macroeconómico en Europa aún dista de ser óptimo. Si bien los tipos de interés han retrocedido desde sus máximos de 2023 y la inflación se ha moderado, la inversión privada sigue contraída por la incertidumbre, los costes de construcción continúan siendo altos y la brecha de asequibilidad se ensancha. En consecuencia, el sector construcción europeo ha optado por reducir su producción, teniendo en cuenta además que había alcanzado niveles récord en 2022. El paréntesis negativo se ha extendido de 2023 a 2024, y hasta cierto punto también podría incluir a 2025, que se estima que acabará con un balance prácticamente neutro (0,3%).

El panorama cambia del 2026 en adelante y se prevé que el sector entrará en una nueva fase de crecimiento, a un ritmo que puede calificarse de “normal” y que oscilará desde el 2,4% previsto para 2026 al 1,9% de la proyección para 2028. Este cambio de ciclo no responde tanto a una mejora sustancial de la economía europea, sino más bien a que el propio sector construcción irá abandonando ciertas posturas ultradefensivas que adoptó en los últimos años como estrategia para sobrellevar el desconcierto provocado por el encarecimiento del crédito y de los materiales.

El análisis por países aporta más detalles esperanzadores. Mientras que en el pasado informe Euroconstruct de junio de 2025 había tres pesos pesados como Alemania, Francia e Italia entre los países con más dificultades para recuperarse de la recesión de 2023-24, en el informe actual el único gran mercado que continuará en el grupo de los rezagados es Alemania. Por su parte, Reino Unido, España y Polonia siguen en el extremo superior del ranking, con posibilidades de sacar más partido de la fase expansiva de los próximos años ya que anteriormente se han visto menos afectados por las turbulencias sufridas en el resto de países.

Producción del sector 2022-2028p

La edificación residencial de nueva planta es el subsector en donde se manifiesta más el cambio de ritmo descrito para el conjunto del sector. La fase negativa del ciclo ha sido particularmente lesiva para la producción residencial, que tocó suelo en 2024 tras experimentar una caída acumulada de casi un -17% con respecto a 2022. Pero tras un 2025 sin apenas cambios, la vivienda de nueva planta aspira a acumular un 14,5% de crecimiento durante 2026-28. A corto plazo, este rebote responde a que muchos promotores disponen de proyectos en estadios muy maduros y que habían pospuesto durante los últimos años. Más a medio plazo, deberían empezar a dar fruto las medidas que algunos países están introduciendo para estimular la producción residencial, a la vista de que los déficits de vivienda están alimentando el malestar social. Pese a la contundencia de la recuperación, el volumen de mercado en la proyección de 2028 aún queda por debajo de 2022, y es que aún se percibe bastante riesgo a la hora de introducir en el mercado nueva vivienda cada vez menos asequible, pese a que los márgenes son más estrechos.

La edificación no residencial de nueva planta presenta un perfil más plano que la vivienda. Por una parte, ha sufrido un impacto más llevadero durante el trienio 2023-25, ya que la producción solo ha acumulado un retroceso del -4,2%. Para el 2026-28, la previsión también es más moderada y se circunscribe a un 5,7%. Esas cifras permiten visualizar que, si se cumple la previsión, la producción en 2028 superará ligeramente a la del 2022. Pero esta mejora no se materializará en todos los nichos de mercado, puesto que habrá notables excepciones: la construcción industrial, logística y comercial, además de las oficinas, todavía quedarán en 2028 un 6% por debajo de 2022. Evidentemente, se trata de unos nichos muy estratégicos para el mercado, y su debilidad refleja como los sectores secundario y terciario en Europa continuarán dosificando con cuidado sus inversiones en un momento en el que la economía aún está frágil.

La ingeniería civil no se ha visto afectada por la contracción que ha sufrido la edificación, y durante el periodo 2023-25 ha sido capaz de acumular un crecimiento del 11,6%. Este buen comportamiento se explica sobre todo por los proyectos a largo plazo que han sido declarados estratégicos (políticas energéticas y de descarbonización) y que como tales han recibido prioridad en los presupuestos públicos y en los programas nacionales de reconstrucción que, dependiendo del país, se han reforzado con fondos europeos. A corto y medio plazo preocupa que el gasto en defensa gane prioridad en las políticas públicas de inversión, si bien determinados tipos de infraestructura militar podrían generar demanda de ingeniería civil. Esto contribuirá a que vayan moderándose las expectativas de crecimiento para los próximos años, con lo que la previsión acumulada 2026-28 (7,4%) es menor a la del anterior trienio.

Evolución por subsectores en el mercado europeo

2. Situación y previsiones en España

La vivienda amortiguará los efectos de la finalización de los estímulos NGEU

En España, el sector construcción ha conseguido esquivar la contracción que ha afectado al sector europeo durante el trienio 2023-25. La excepcionalidad española ha estado relacionada con el mejor desempeño de la economía, pero sobre todo con los modestos niveles de producción que, al contrario que en muchos países europeos, no ha sido necesario recortar para sobrevivir al shock combinado de inflación, encarecimiento del crédito y repliegue de la demanda.

Durante 2025 tanto el residencial como la ingeniería civil están tirando fuerte y siguen poniendo al límite la capacidad productiva del sector, pese a lo cual se confía crecer un 4,0%. La situación empieza a complicarse del 2026 en adelante, puesto que a mitad de año se agotará el programa de estímulos a determinados tipos de rehabilitación y de ingeniería civil. Combinado con los cuellos de botella de producción, el crecimiento se desacelerará en 2026 (3,6%). Las proyecciones para 2027 son del 3,2% y para 2028, del 2,2%. Es por tanto un repliegue controlado, gracias sobre todo a que el impulso de la vivienda podría haber llegado para quedarse. También contribuirá que la edificación no residencial salga progresivamente del enfriamiento que sufrió tras la pandemia, y que se ejecute la obra civil relacionada con las elecciones municipales del 2027.

Evolución por subsectores en el mercado español

La edificación residencial empezó a acelerar los trámites de vivienda de nueva planta en 2024 y la tendencia no se interrumpe en 2025, nada extraño a la vista de la facilidad con que se coloca el producto. Si bien la construcción se beneficia de la buena salud del mercado inmobiliario, preocupa que la escalada de precios complique aún más la accesibilidad, agravando el problema social. Las diferentes administraciones están reaccionando y, tras un largo paréntesis, la vivienda pública puede acabar convirtiéndose en un actor relevante del mercado español. Eso sí, habrá que otorgar un margen de tiempo para que den frutos los proyectos iniciados por ayuntamientos y autonomías. Todo ello sitúa a la edificación residencial como el mercado con más impulso del sector, capaz de crecer un 6,9% en 2025 y mantener crecimientos entre el 5,5 y el 6% durante 2026-2028.

En 2025, la edificación no residencial está presenciando como el apetito inversor también se está extendiendo al inmobiliario para uso terciario e industrial. Gracias al extra de crecimiento económico de los últimos años, España ha ido ganando una ventaja competitiva ante otros polos de inversión, que de momento no se ve especialmente amenazada. En este contexto, cobra sentido ir aumentando el flujo de proyectos, aunque de manera selectiva. Los nichos de mercado que se mostrarán más expansivos son la logística (recuperando su característico protagonismo) y el comercio (tras unos años de perfil muy bajo), mientras que las oficinas parecen empeñadas en seguir un ciclo propio que va más retardado que el resto. La previsión contempla sólo un mínimo crecimiento en 2025 (0,8%), que se situaría entre un el 2 y el 3% en el horizonte 2026-2028.

En el segmento de la rehabilitación, la esperada “ola de rehabilitación” que iba a provocar el programa de estímulos NGEU ha llegado con retraso (2024) y ahora los proyectos tienen unos plazos muy ajustados para terminarse (agosto 2026). Esto plantea dudas sobre si se podrán superar los cuellos de botella en un tipo de actividad constructiva que es muy consumidora de mano de obra. En todo caso, las mayores incógnitas son respecto a si se encontrará la manera de aprovechar el interés creado entorno a la rehabilitación energética cuando las ayudas hayan prescrito. Como ingredientes más estabilizadores, la rehabilitación no residencial y la rehabilitación residencial más cosmética cuentan con unas expectativas razonablemente optimistas. Y es que un mercado inmobiliario dinámico suele fomentar el mantenimiento y las reformas. Contemplamos un periodo 2025-27 con crecimientos anuales entre el 1 y el 2%.

La ingeniería civil también se ha beneficiado de los fondos NGEU para crecer durante el complicado trienio 2023-25, y ahora está pendiente de cómo se resolverá la fase final del Plan. De momento, no hay signos de que el aterrizaje vaya a ser brusco. Aparte de tener en marcha un volumen respetable de obra, durante 2025 se han estado tramitando proyectos casi como en 2024, los cuales podrían ser en parte obras NGEU de última hora, combinadas con las primeras obras municipales de cara a las elecciones de 2027. Esto no da motivos para prever que la producción retroceda en 2025 (3,0%) ni en 2026 (2,0%). Del 2027 en adelante, la retirada del NGEU afectará negativamente al ferrocarril, con lo cual dejará a la energía como gran nicho tractor. Las proyecciones aún contemplan suficientes inercias en 2027 para un mínimo crecimiento (1,1%), pero se agotarán en 2028 (-1,8%). Este escenario puede verse alterado si hay cambios profundos de política presupuestaria, por ejemplo, para acomodar más inversión en defensa.

3. La próxima cita para el seguimiento del sector

Euroconstruct Helsinki, junio de 2026

La siguiente conferencia Euroconstruct se celebrará en Helsinki los próximos 4 y 5 de junio, organizada por Forecon, el miembro finlandés del grupo.

Como de costumbre, los expertos de los 19 países de la red Euroconstruct presentarán sus conclusiones relativas al seguimiento de la marcha del sector, junto con las perspectivas hasta el año 2028. El programa definitivo se dará a conocer en www.euroconstruct.org