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Sumario del informe Euroconstruct. Junio de 2018

1. Situación y previsiones en Europa

Llegan cambios para el sector europeo

Europa deja atrás un 2017 envidiable para el sector de la construcción, en donde el crecimiento ha sido todavía mayor que el que se estimó en el anterior informe y finalmente ha alcanzado el 3,9%. Hay que remontarse al 2006 para encontrar un registro comparable. Reproducir estos resultados es difícil, como muestra la nueva previsión para el 2018 que se limita al 2,7%. Pese a la pérdida de impulso, 2018 puede entenderse como una continuación de 2017 en la medida que el sector sigue propulsado por la misma lista de factores: crecimiento económico, bajos intereses, redistribución de la población y puesta al día tras años de posponer inversiones.

Sin embargo, todo indica que los componentes de esa lista irán perdiendo poder de tracción de una manera progresiva. El sector construcción no tardará en resentirse y crecerá a ritmos más moderados en 2019 (1,9%) y 2020 (1,4%). Por tanto, pese a que el crecimiento no peligra, sí que hay motivos para anticipar una nueva fase en la que ese crecimiento provendrá de otras fuentes, diferentes a las que han sido habituales estos últimos años.

Mientras ese cambio llega, aún podemos reconfortarnos contemplando el inusual panorama de todos los 19 países de la red Euroconstruct en situación de crecimiento, algo que ya fue posible observar en 2017 y que se espera se pueda mantener en 2018. El país con más riesgo de convertirse en la excepción negativa es el Reino Unido, que tan solo aspira al estancamiento en 2018, lastrado por su mercado no residencial. Del 2019 en adelante, tal como se viene anunciando en los últimos informes, se espera que Alemania se quede sin argumentos para prolongar más su actual fase expansiva y empiece a contraer su producción.

Producción del sector construcción: previsión por países
Estimación 2018 y proyección de crecimiento anual promedio 2019-2020 a precios constantes
Previsión por países de la producción del sector construcción

 

Volviendo a la cuestión de qué tipo de mercado se vislumbra del 2019 en adelante, asistiremos a un relevo: la edificación de nueva planta que hasta ese momento había estado a la cabeza del crecimiento, cede ese papel a la ingeniería civil. Por su parte, la rehabilitación continuaría ejerciendo su habitual función de estabilizador del sector, gracias a su gran tamaño de mercado combinado con su poca propensión a verse afectado por los ciclos.

Si las previsiones se cumplen, la edificación residencial de nueva planta cerrará un ciclo muy fructífero de cuatro años de duración (2015-2018) a lo largo de los cuales ha crecido a un ritmo medio anual de algo más del 7%. Durante este período, la demanda se ha fortalecido gracias a las mejoras en el crédito y a haber redescubierto la inversión inmobiliaria como refugio en un momento de bajas rentabilidades de otras alternativas tradicionales. Este repunte de la demanda se ha encontrado con un mercado relativamente poco abastecido tras largos años de mínima producción, y el sector no ha podido reaccionar promoviendo con suficiente velocidad, de ahí las subidas de precios registradas en la mayoría de países. Esta dinámica está haciendo que el riesgo aumente y se convierta en excesivo para una parte del sector. Si a esto le sumamos que las lagunas de demanda más acuciantes ya empiezan a estar cubiertas, la previsión apuesta por que el crecimiento se enfríe con una cierta rapidez en 2019 (1,4%) y 2020 (0,6%).

Las circunstancias que explican el buen comportamiento de la vivienda de nueva planta de los últimos años deberían de ser bastante trasladables a la edificación no residencial. Sin embargo, este subsector ha reaccionado de una manera mucho más contenida: en su momento álgido en 2017 el crecimiento solo ha sido del 4,3%. Además, la desaceleración llegará con un año de antelación con respecto a la vivienda, con lo cual la previsión se contrae al 1,5% en el 2018 y sigue desacelerándose hasta el 1,0% en 2020. Varios factores pueden explicar el comportamiento más discreto del no residencial: disponibilidad de mayores stocks, promociones más difíciles de arrancar, unidos al mal momento de la demanda y la promoción pública, si bien éstas tienden a normalizarse. Por nichos de mercado, es obvio que el mercado de oficinas continúa descolocado como consecuencia del Brexit; en su lugar, será la construcción dedicada a industria y logística la que lidere el crecimiento en los próximos años.

La ingeniería civil no ha participado del repunte experimentado por la edificación; de hecho, la producción destinada a infraestructuras cerró el ejercicio 2017 al mismo nivel que el 2015. Sin embargo, este mercado está en condiciones de recuperar terreno perdido en los próximos años, de cumplirse la previsión de crecer a ritmos del 4,5% anual durante el bienio 2018-2019, tras el que podría llegar un 2020 más moderado (2,5%). Esto lo convierte en el subsector con mayores expectativas, fundamentadas en la mejora que se espera en las finanzas públicas que debería permitir que las administraciones reanuden las inversiones y el mantenimiento que han pospuesto durante los últimos años. También contribuirá de manera relevante que los países del Este vuelvan a estar en condiciones de ejecutar obra civil a buen ritmo gracias a que la nueva tanda de fondos estructurales se encuentra ya plenamente operativa. Este episodio de bonanza para la ingeniería civil se nutrirá fundamentalmente de proyectos de transporte, tanto carreteras como ferrocarril, lo cual relega a un segundo plano al nicho de la energía, que unos años atrás era el que se había mostrado más dinámico.

 

Evolución de los distintos subsectores en el mercado europeo
Índices de producción a precios constantes, base 2013=100
Evolución de los distintos subsectores en el mercado europeo
Evolución de los distintos subsectores en el mercado español
Índices de producción a precios constantes, base 2013=100
Evolución de los distintos subsectores en el mercado europeo

2. Situación y previsiones en España

Pese al crecimiento, la situación del sector aún no es óptima

El período expansivo de la economía española se prolonga y 2018 será otro año de crecimiento notable, con la demanda interna y el sector exterior funcionando a buen régimen. En un contexto político todavía agitado, esta solidez económica añade un margen de seguridad muy oportuno. Sin embargo, es un margen que tiende a estrecharse conforme el crecimiento se vaya moderando en los próximos años, como consecuencia del encarecimiento del crédito y de la ralentización de la economía global.

Desde el punto de vista de la construcción, en 2018 se espera no tan solo una mejora cuantitativa de los ritmos de producción (4,8%) sino también una mejora cualitativa, finalmente con contribución positiva de todos los subsectores, cerrando una etapa en la que han convivido subsectores en recuperación con otros que continuaban en recesión. De todas maneras, es preciso no caer en la complacencia: el último subsector en abandonar la zona negativa ha sido la ingeniería civil, y no precisamente porque se haya recuperado del todo la capacidad inversora del país, sino por efecto del calendario electoral. En consecuencia, el impulso extra proporcionado por la ingeniería civil será efímero, con lo cual el sector construcción irá perdiendo impulso en 2019 (4,3%) y en 2020 (3,4%).

A diferencia de la ingeniería civil, la edificación tiene por delante un panorama mucho más plácido, aprovechando el buen momento del crédito y el alto nivel de actividad inmobiliaria. El mercado parece estar cómodo con los niveles actuales de producción y aún queda margen de mejora tal como demuestra la demanda de suelo, tanto para uso residencial como para no residencial.

En el contexto específico del residencial los temas de debate son dos. Uno es el de si las intensas subidas de los precios de venta y alquiler en las zonas más dinámicas puede interpretarse como un síntoma de burbuja. El consenso general es que mientras sea un fenómeno confinado en unas zonas muy concretas, es prematuro dar la alarma. Y el otro tema es el de hasta dónde crecerá la producción de vivienda de nueva planta. Distintas fuentes apuestan por la cifra de 150.000 viviendas al año, pero la previsión Euroconstruct opta por un escenario más próximo a las 100.000, precisamente por el mismo argumento con el que se desestima a la burbuja: la promoción no ha despertado todavía en todo el país. Si en las zonas más activas ya se entrevé que el mercado toca techo, mientras que en otras partes la demanda parece haber quedado estancada en los niveles de la crisis, el crecimiento queda a merced de las zonas intermedias en donde todavía queda potencial latente. Eso debería bastar para que la producción crezca un 8% en 2018, 7% en 2019 y 5% en 2020.

La demanda de inversión en no residencial lleva en recuperación desde 2013, pero la promoción de nueva planta no ha tocado fondo hasta el 2016. Por tanto, este mercado todavía se encuentra en una fase muy inicial de expansión, por lo que no debería tener problemas en crecer a buen ritmo. Bajo ese punto de vista, y en comparación con las expectativas de la vivienda, la previsión que planteamos (entre el 4% y el 5% anual durante 2018-2020) puede parecer algo modesta. Pese a la abundante liquidez y la rentabilidad que ofrecen los activos terciarios, hasta el momento los promotores se han estado mostrando muy prudentes, y cabe esperar que continúen en esa línea. Por nichos de mercado, no es ninguna sorpresa que las mejores expectativas recaigan sobre las oficinas, pero sí que lo es que la construcción industrial salga de la atonía de los últimos años.

En ingeniería civil la incógnita es qué sucederá cuando se acabe la obra promovida al calor de las elecciones. Un motivo poderoso para el escepticismo es que el giro expansivo de los presupuestos 2018 añade más dificultades a cumplir con los compromisos de déficit público. Por otra, tampoco parece haber motivos incontestables para acometer a corto plazo grandes inversiones aeroportuarias, portuarias ni en nuevas carreteras de alta capacidad, más allá de cubrir los déficits de tratamiento de aguas y de acabar los tramos de tren de alta velocidad a medio ejecutar. La fuerte competencia en el programa público-privado de construcción de carreteras (PIC) es síntoma de que el sector ha tomado consciencia de la escasez de oportunidades. En la previsión, el crecimiento se concentra en 2018 (4,8%) cuando la obra local se encuentre en su punto álgido. Se descarta una recaída a posteriori, pero el avance será modesto en 2019 (2,5%) y 2020 (2%).

3. La próxima cita para el seguimiento del sector

Euroconstruct París, noviembre de 2018

La siguiente reunión del foro Euroconstruct se celebrará los próximos días 22 y 23 de noviembre en París, organizada por BIPE, el miembro francés del grupo.

Como de costumbre, los expertos de los 19 países de la red Euroconstruct presentarán sus conclusiones relativas al seguimiento de la marcha del sector, junto con las perspectivas hasta el año 2021. El programa definitivo se dará a conocer en www.euroconstruct.org