Sumario del informe Euroconstruct. Junio de 2026

1. Situación y previsiones en Europa

Si los costes no lo impiden, el sector construcción europeo aspira a crecer un 2% en los próximos años

La producción del sector construcción se ha estancado en Europa en 2025 (0,2%), lo que es una mejora después de dos años consecutivos de contracción. Este paréntesis negativo no ha resultado excesivamente dramático, teniendo en cuenta que el sector se movía en niveles de producción bastante altos y que la pérdida acumulada de producción se ha limitado al -2,5%. De todas formas, los últimos informes Euroconstruct apuntaban a que el sector se reencontraría con el crecimiento de 2026, lo que en su momento calificamos de vuelta a la normalidad.

La nueva crisis provocada en Irán llega en un momento cautelosamente positivo para el sector europeo. El año 2026 ha arrancado con una nutrida cartera de trabajo, producto de decisiones de inversión tomadas con anterioridad al conflicto de Oriente Medio. No hay duda de que los riesgos han aumentado, pero no hasta el punto de invalidar un escenario de crecimiento a corto plazo en la línea del informe de invierno. Comprensiblemente, ha sido necesario revisar la previsión a la baja hasta situarla en el 2% para 2026.

El sector ya lleva un par de años operando en un entorno de precios altos, con lo que otro choque de costes supondría una disrupción muy significativa. El escenario central, sujeto a una alta incertidumbre, apuesta por un episodio inflacionista más corto y ligero que el vivido en el 2022. Si se dan estas circunstancias, la previsión para 2027 apunta al 2,2%, y la proyección para 2028, al 1,9%.

En el análisis por países, al separar los mercados que no tienen posibilidad de crecer en torno al 2% de aquellos en condiciones de sobrepasarlo, se obtiene un reparto 60-40% en términos de cuota de mercado. Esto indica que las excepciones positivas son abundantes, pero aún quedan superadas por las negativas. Y es que en el grupo de los países con dificultades aún continúan tres pesos pesados como Italia, Francia y Alemania. España se encuentra entre los mercados que aspiran a crecer ligeramente por encima de la media, situación que comparte con el Reino Unido y con la mayoría de los países nórdicos.

Producción del sector 2024-2028p

La edificación residencial de nueva planta es el subsector que ha sufrido más contracción en los últimos tres años: al cierre de 2025, la producción estaba un 17% por debajo de la de 2022. Este freno en la producción ha repercutido en la oferta de vivienda en Europa, revelando déficits preocupantes en varios países donde los precios están penalizando la accesibilidad tanto en el mercado de compra como en el de alquiler. Los promotores han esperado hasta 2026 a empezar a recuperar el terreno perdido, y se prevé un trienio 2026-28 de claro crecimiento, en torno al 4,5% anual. Aunque esta es la mayor cifra de avance prevista entre los diferentes subsectores, no será suficiente para recuperar los niveles de 2022. Y es que, aunque el mercado europeo empieza a dejar atrás la postura de extrema cautela de los últimos años, todavía no se dan las condiciones adecuadas para iniciar un nuevo ciclo verdaderamente expansivo.

La edificación no residencial también ha experimentado dificultades en el pasado reciente, aunque de diferente naturaleza que la vivienda. Ambos subsectores retrocedieron durante la pandemia, pero mientras que la vivienda se recuperó con fuerza y volvió a contraerse, el no residencial se instaló en una fase que ha oscilado entre el estancamiento y un crecimiento muy modesto. Curiosamente, la demanda no desaparece, sino que evoluciona hacia otro patrón en el que las empresas prefieren sacrificar superficie antes de renunciar a calidad o ubicación. El cliente final no solo se vuelve más exigente, sino que también se desplaza desde algunos nichos clásicos que atraviesan turbulencias (industria, oficinas) hacia otros que se muestran más expansivos (salud, defensa). La previsión contempla más crecimiento que en los últimos años, pero el listón no es demasiado ambicioso: 1,9% anual de media para el trienio 2026-28.

La ingeniería civil está inmersa en un ciclo propio, bastante más plácido que el de la edificación. Esta fase de crecimiento se inició a mediados de la década pasada, cuando la mayoría de los países tomaron conciencia de que la austeridad en el capítulo de las infraestructuras estaba penalizando su propia competitividad. Con matices, la consigna ha continuado vigente hasta ahora y se ha trasladado a la producción en ingeniería civil, que ha registrado un 12% de crecimiento acumulado entre 2022 y 2025. Para los próximos años, no se esperan cambios de rumbo en las políticas públicas de inversión, pero sí una erosión en la capacidad inversora de los estados, consecuencia de un crecimiento económico más bien modesto. La previsión muestra un escenario de desaceleración, en el que se pasa de crecer al 3,3% en 2026 a solo un 1,5% en 2028. La infraestructura de transporte será la que más reajustes sufrirá. En cambio, las infraestructuras del agua y de la energía mantendrán el tono expansivo, dado que los países intentan corregir sus vulnerabilidades estratégicas.

Evolución por subsectores en el mercado europeo

2. Situación y previsiones en España

El sector todavía tiene recorrido al alza, pero costará más seguir creciendo

El sector construcción español lleva desde 2023 comportándose claramente por encima de las medias europeas. La producción avanzó en España un 4,3% en 2025, con lo que el crecimiento acumulado desde el año 2022 ha sido del 9,8% a precios constantes. En el mismo intervalo de tres años, la producción del agregado Euroconstruct ha retrocedido un -2,3%. La pregunta obvia es: ¿hasta cuándo durará esta excepcionalidad?

De momento, este impulso extra podría mantenerse durante 2026, aunque el diferencial con la media europea será menos acusado. La previsión contempla un crecimiento del 3,2%, perdiendo intensidad respecto a 2025 porque en el tercer cuatrimestre ya se debería notar que acaban los proyectos financiados con los fondos Next Generation EU (NGEU), pese a que la Adenda de Simplificación ha añadido más flexibilidad al calendario inicialmente pactado con la UE. Conforme avance 2026 también se irá haciendo más manifiesto el impacto del conflicto con Irán. Preocupa sobre todo el encarecimiento de algunos productos de construcción que ya ha empezado a notarse.

Para los años siguientes, disminuyen las posibilidades de que el sector construcción español continúe a ritmos superiores a los europeos. Planteamos un escenario de desaceleración de la producción en 2027 (2,4%) y 2028 (1,8%), de manera que las tasas de crecimiento volverían a ser comparables a las de la mayoría de los mercados del continente. Este repliegue estará bastante amortiguado por la vivienda de nueva planta (que intenta corregir el importante déficit acumulado) y por la obra civil relacionada con las elecciones municipales de 2027 (que proporcionará sólo un alivio temporal).

Evolución por subsectores en el mercado español

La edificación residencial tiene a su favor que el mercado absorbe sin dificultad todo el producto que se pone en oferta en las zonas de fuerte demanda y, cada vez más, también en las áreas vecinas. El deterioro del clima económico podría disuadir a parte de los promotores privados, que están atentos a si los precios de venta tocan techo, lo que los dejaría sin margen para absorber otro repunte de costes a corto plazo. El contrapunto podría ponerlo la promoción pública que, después de haber creado abundantes expectativas, no puede permitirse tirarse atrás sin pagar un precio político. El nuevo Plan Estatal de Vivienda (PEV) 2026-2030 ha sido bien recibido por los actores del sector, que valoran que priorice la asignación de fondos a ayudas directas para la construcción de vivienda protegida. Al igual que en Europa, las previsiones más expansivas corresponden a la edificación residencial: 5% de crecimiento tanto para 2026 como 2027, 4,5% para la proyección 2028.

A la edificación no residencial también le llegan señales positivas desde el mercado inmobiliario. A pesar de ello, el flujo de proyectos de nueva planta continúa muy estático. Lo más habitual es que los nuevos desarrollos se construyan fuera de las zonas centrales, lo que añade un riesgo extra que no todos los promotores están dispuestos a asumir. En las oficinas es donde más se percibe esta atmósfera de extrema prudencia a la hora de promover superficie de nueva planta. La predisposición es mayor en los nichos de la logística, del comercio y los relacionados con el ocio. La nueva previsión gira en torno a la idea de que, a pesar de la mayor incertidumbre económica, el subsector no residencial español no entrará en recesión, teniendo en cuenta que la discreta producción de los últimos años no ha generado excesos de stock. La previsión para 2026 se limita al 1,5%, con posibilidades de llegar al 2% en 2027-28, en parte debido a que el mercado está apostando por promover producto de altas prestaciones.

Por la parte de la rehabilitación, el sector está expectante por ver la cantidad (y calidad) de demanda que queda tras el final del programa de estímulos NGEU. Tienen esperanzas de que el aterrizaje será suave para la rehabilitación residencial, por un lado porque se confía en que el PEV coja el relevo, y por otro, porque la potente revalorización de la vivienda sigue proporcionando argumentos para invertir en rehabilitación. En el contexto no residencial, la demanda de rehabilitación también goza de buena salud. Es un síntoma de que el mercado inmobiliario se está proveyendo de edificios existentes que tiene sentido rehabilitar porque después de un cambio de uso, o después de reposicionar el activo en un segmento de mayor calidad, es posible acceder a un cliente más ‘premium’ dispuesto a pagar rentas superiores. Pese a todo, la rehabilitación no podrá esquivar la desaceleración general, pasando del 2,9% previsto para 2026, al 1,3% en el horizonte 2027-28.

El subsector de la ingeniería civil estaba comprensiblemente preocupado por el fin de la ventana de oportunidad de los fondos NGEU, pero ahora la guerra en Oriente Medio añade presión por el aumento de los costes de construcción. En este tipo de situaciones, España es un mercado vulnerable porque la gran mayoría de la obra pública se contrata a precio fijo sin mecanismos de revisión. El sector advierte de que, salvo que se apliquen medidas excepcionales como durante la crisis inflacionista de 2021-22, volverán a paralizarse las obras. Afortunadamente, 2026 ha comenzado con una cartera de trabajo en la línea de los años anteriores, y que en los últimos meses se ha beneficiado del flujo extra de proyectos municipales que se han adjudicado con la vista puesta en las elecciones de primavera de 2027. Esto todavía permite prever un 2026 moderadamente expansivo (2,0%). De 2027 en adelante, con los fondos NGEU agotados en el capítulo de ferrocarril y con la habitual retracción de la obra civil tras las elecciones, la desaceleración tendrá un matiz más severo de lo que hemos planteado para la edificación. No esperamos crecimiento en 2027 (0%) y en 2028 podría contraerse la producción (-1,9%).

3. La próxima cita para el seguimiento del sector

Euroconstruct Viena, noviembre de 2026

La siguiente conferencia Euroconstruct se celebrará en Viena los próximos 19 y 20 de noviembre, organizada por Wifo, el miembro austríaco del grupo.

Como de costumbre, los expertos de los 19 países de la red Euroconstruct presentarán sus conclusiones relativas al seguimiento de la marcha del sector, junto con las perspectivas hasta el año 2029. El programa definitivo se dará a conocer en www.euroconstruct.org