Historia del ITeC

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Historia del ITeC


Los inicios

El ITeC se creó en 1978 en un contexto en el que se echaba de menos un instrumento para hacer avanzar el sector de la construcción, en el que se pudieran ver representadas las inquietudes de los múltiples agentes que intervienen, tanto privados como públicos. Desde el primer momento se optó por dotar al instituto de una personalidad jurídica de fundación privada sin ánimo de lucro, supervisada por un patronato con representación de los diferentes colegios profesionales, de los departamentos de la Generalitat con exposición en el sector, así como del mundo empresarial y universitario. Esta composición es aún reconocible en el patronato actual del ITeC, aunque con los años ha ido ensanchando el espectro de agentes representados.

En aquellos años la oferta de formación de postgrado era prácticamente inexistente, de ahí que una de las primeras tareas del ITeC consistió en formación especializada para titulados, como el curso de jefe de obra, uno de los que más aceptación tuvo. A medida que las diferentes escuelas técnicas fueron cubriendo estas carencias, el Instituto abandonó la vertiente docente, que en la actualidad se limita a los cursos de formación para certificadores BREEAM y para usuarios del software y la metodología TCQ del ITeC.

La labor editorial del ITeC ha sido bastante intensa, con más de 600 libros publicados a lo largo de su historia.

La información

Uno de los puntos clásicos de fricción en el proceso constructivo es la prescripción y presupuestación del proyecto. La contribución del ITeC consistió en la confección de unas bases de datos que servirían, en primer lugar, como punto de referencia para definir materiales, elementos constructivos y tareas de obra con la máxima precisión e intentando conciliar las prácticas del sector y las exigencias de la normativa. En segundo lugar, se dieron precios a todos estos elementos, para convertirlos también en puntos de referencia en términos de coste. La primera base de datos operativa data del año 1983 y se hizo a medida para las obras de edificación promovidas por el Ayuntamiento de Barcelona. Un año más tarde se publicó el primer libro de precios de edificación y urbanismo, bajo la denominación BEDEC (Banco Estructurado de Datos de Elementos Constructivos) y desde entonces el ITeC ha mantenido el compromiso de ampliar, actualizar y afinar sus contenidos.

Lo que al principio era sólo una base de datos de definiciones y precios, limitada sólo a edificación y urbanismo, ha crecido hasta cubrir por completo los diferentes nichos de mercado. Las diferentes ampliaciones han cubierto la ingeniería civil (1989), seguridad y salud y ensayos de control de calidad (1992), la rehabilitación (2000), la restauración (2003) y el mantenimiento (2009). Desde el año 2004 es posible consultar también el volumen y tipo de residuo asociado a cada elemento del banco, de cara a planificar su gestión, así como la emisión de CO2 y el coste energético.

Pronto, en los años noventa, la complejidad que BEDEC estaba cobrando junto con la popularización de los PC, hicieron evidentes las limitaciones de la consulta a través de libros y se desarrollaron versiones informáticas más potentes. Aparte de su mayor extensión, los bancos publicados de 1994 en adelante permitían al usuario definir los parámetros de los elementos con más facilidad. Por otra parte, el BEDEC comenzó a estar cada vez más relacionado con la oferta comercial de los diferentes suministradores de materiales.

El banco BEDEC se puede consultar desde la web del ITeC desde 2001, y se ha convertido en el recurso digital especializado en construcción con más visitas del país.

Actualmente, la base de datos está creciendo en el área ambiental para facilitar la aplicación de criterios de eco-diseño a los proyectos. Este es el propósito del nuevo portal de consulta de información ambiental de productos y sistemas, en marcha desde 2016, con más parámetros útiles para el análisis del ciclo de vida. A diferencia de las primeras versiones del BEDEC donde sólo se podían consultar datos genéricos de huella ambiental que aplicaban a toda una categoría de productos, ahora se encuentran los datos concretos que aporta cada fabricante, por lo que se puede hacer una prescripción más precisa y ambientalmente más responsable. El ITeC asume el compromiso de ir manteniendo esta información conforme la industria de materiales profundiza en el conocimiento del ciclo de vida de su oferta de productos, a la vez que irá ampliando el espectro de parámetros ambientales a cuantificar.

El trabajo digital

La madurez del PC se produjo de forma bastante simultánea a la madurez del propio ITeC, que percibió una oportunidad valiosa para el sector en lo que entonces se denominaba “informatización”. El ITeC organizó el primer simposio internacional sobre diseño asistido por ordenador en la arquitectura y la ingeniería civil, coincidiendo con el Construmat de 1987 y que después también se celebraría en 1989 y 1991.

Antes de que el CAD se acabara haciendo lugar en el sector, el ITeC ya estaba ofreciendo en el mercado software para la confección de presupuestos. Desde 1985, el programa Cost:ITEC permitía operar con las bases de datos de elementos constructivos que ya hacía tres años que se habían puesto en marcha. Más tarde, el programa SEGUI:ITEC aprovechaba todos los detalles contenidos en el presupuesto para hacer seguimiento de la marcha real de la obra.

El rendimiento de este software y bases de datos pudieron ponerse a prueba con motivo de las obras olímpicas de Barcelona en 1992, donde se utilizaron para aplicar un nuevo método de gestión del proceso constructivo, que monitorizaba los parámetros de tiempo, coste y calidad.

Esta metodología se trasladó en 1997 a la nueva aplicación TCQ, planteada de forma modular con herramientas específicas para las etapas de proyecto, contratación, planificación y seguimiento. El último módulo en incorporarse a la suite TCQ es el de gestión ambiental del proyecto, que permite cuantificar la huella ambiental, energética y de residuos. La metodología se ha adaptado a las nuevas herramientas colaborativas con la incorporación del BIM, primero en la fase de presupuesto (2016) con la posibilidad de extraer información de los modelos BIM a través del formato IFC, y posteriormente también en la fase de certificación (2017) con la posibilidad de comunicar al modelo BIM el avance real de la obra y hacer un seguimiento gráfico de las partidas que se han ejecutado.

La última evolución será el próximo TCQi, que permitirá trabajar en la nube en un espacio virtual desde cualquier soporte, con la correspondiente actualización del software y el almacenamiento. El hecho de ser una herramienta virtual hará posible acceder a la documentación y la gestión de la obra en todo momento, y se integrará aún más en entornos colaborativos BIM.

La rehabilitación

Si hoy en día se percibe que la rehabilitación juega un papel demasiado secundario respecto a la obra nueva, la situación en los años ochenta era aún más extrema. El ITeC ya reivindicó el potencial de este mercado organizando, en 1983, las primeras jornadas de rehabilitación en España. Por otra parte, en 1989 el ITeC se trasladó a una nueva sede, producto de la rehabilitación de una antigua factoría en el umbral del Poble Nou en Barcelona.

Durante los años noventa, el ITeC confeccionó diferentes protocolos de diagnosis y reparación de patologías constructivas, sobre todo de elementos estructurales. Quizás el más conocido es el dedicado a los forjados construidos con cemento aluminoso, que permitía identificar rápidamente y con pocos medios si una estructura se había construido con este material, y que se aplicó a gran escala como parte de una campaña urgente de inventariado del parque público de vivienda. El ITeC también promovió la publicación de la norma NRE-AEOR-93 que cubría un vacío legal en las obras de rehabilitación estructural de los forjados de edificios de viviendas.

El mantenimiento

En la línea de tratar el mantenimiento como una disciplina más del sector de la construcción, el ITeC la incluyó también a su estrategia de digitalización. En 1992 se presentó el software Manten:ITEC, que facilitaba el seguimiento técnico y económico ya no del mantenimiento corrector de las patologías presentes, sino del mantenimiento preventivo que había que planificar para minimizar las patologías futuras. El sucesor de este programa fue DicPla, que permitía también redactar el Libro del edificio, que se introdujo en 1997. Por su parte, el software PGMe (2001) de planificación del mantenimiento daba respuesta a las necesidades específicas de los gestores de grandes patrimonios inmobiliarios. Actualmente se ha dado un paso adelante mejorando todas estas herramientas de apoyo al mantenimiento de edificaciones y áreas urbanas y trasladándolas al entorno de trabajo en la nube, en la nueva aplicación TCQi MNT.

La normativa

La normativa española de construcción atravesó una época de desfase notorio. Hay que recordar que en 2006, año en el que se publicó el nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE), alguna de las normas que anulaba llevaban en circulación desde principios de los años setenta. Antes de que el CTE hiciera esta necesaria modernización, los diferentes gobiernos de la Generalitat trataron de cubrir algunas de las carencias normativas más urgentes, dentro de sus competencias. En este contexto, el ITeC actuó como punto de referencia neutral respecto a los intereses de la profesión, la empresa y la propia administración, interviniendo en la redacción de las normas del hormigón de cenizas volantes (1985), instalaciones de agua, gas, electricidad y telefonía (1986) y aislamiento térmico en los edificios (1987). También asesoró al gobierno de Andorra durante los años 1988-89 para la confección de una normativa de acciones sobre los edificios adaptada a la orografía y la climatología del país.

Otra línea de trabajo ha sido la relacionada con el fomento del reaprovechamiento de los residuos, que en primera instancia no estaba permitido por la normativa vigente. Así, se redactó una propuesta para el uso con garantías de granulados procedentes de machacar restos de construcción (1993-95) y otra para incorporar granulados de caucho en mezclas bituminosas para carreteras (1998).

En un ámbito diferente a los de las soluciones constructivas propiamente dichas, el ITeC también ha prestado servicios de asesoramiento a la redacción de la normativa de edificación escolar de 1983, la ordenanza de rehabilitación de la Corporación Metropolitana de Barcelona de 1985, y las normativas de habitabilidad de 1983 y de 2009.

Tal como hemos dicho, el Código Técnico ha supuesto una reforma de gran envergadura para el sector; y como tal, el ITeC no podía renunciar a contribuir en su redactado. Entre 2001 y 2003 intervino en una serie de grupos de trabajo encargados de varios temas: estructuras de fábrica; fábricas armadas, pretensadas y confinadas; estructuras de fábrica no armada; eliminación de residuos; aguas residuales dentro del Documento Básico de Salubridad. Tras su publicación, la colaboración ha seguido abordando el tema aún no resuelto del encaje de la rehabilitación en el CTE.

El seguimiento del mercado

La actividad principal del ITeC es proporcionar servicios técnicos, pero somos plenamente conscientes de que el sector se mueve con criterios de mercado. Por lo tanto, para moverse en el sector de la construcción es imprescindible conocer y comprender el mercado: qué partes crecen y cuáles no, por qué lo hacen, qué se puede esperar en el futuro y qué es lo que hace que un producto de construcción sea un éxito.

En los años ochenta, los instrumentos para seguir la marcha económica del sector de la construcción eran bastante modestos: hay que recordar que una estadística tan básica como la de Edificación y Vivienda no se puso en marcha hasta 1990. Es en este contexto cuando el ITeC, en 1983, recibe el encargo de hacer un primer censo de empresas del sector construcción en Cataluña, en el que se recontaron 16.140, una fracción de las más de 90.000 empresas del momento álgido del ciclo, en 2007.

En 1990, el ITeC entró a formar parte de Euroconstruct, un grupo de entidades independientes dedicado al análisis económico del sector construcción, asumiendo el compromiso de elaborar informes semestrales sobre el estado del mercado español con previsiones a 2-3 años vista. Euroconstruct era también una interesante oportunidad para entrar en contacto con la realidad del mercado de la construcción en otros países europeos (18 en la actualidad) y para contrastar los métodos de análisis con los de otros expertos. A través de Euroconstruct, el ITeC ha podido explicar al resto de Europa el extraordinario ciclo de expansión y caída del sector, que comprensiblemente ha sido el protagonista de la última década y media.

En la actualidad, ya hemos interiorizado completamente nuestra condición de mercado europeo, pero esto no ha sido siempre así. En su momento, el sector sentía una notable incertidumbre ante el levantamiento de las restricciones a la libre circulación de productos de construcción que se haría efectiva en 1993, y se le pidió al ITeC que elaborara unos escenarios de previsión frente a los cambios en la oferta y distribución, el incremento de la presión competitiva y la armonización de normas y exigencias de calidad. Diez años más tarde ya era indiscutible que se había hecho realidad una de las previsiones de aquel informe: la globalización había llegado incluso a un mercado tan local como la construcción.

A lo largo de su historia, el ITeC ha medido y analizado diferentes nichos de mercado, tanto para clientes privados como públicos. Los encargos privados nos han dado la oportunidad de conocer a fondo el estado de la oferta y la demanda en sectores tan variados como las cubiertas, los aislantes, los prefabricados, las fachadas ligeras, los tubos y la climatización. Y en la órbita pública, hemos realizado estudios sobre los recursos pétreos (1993) y reciclaje de áridos (1995) que han contribuido a definir la estrategia pública sobre estos temas. El ITeC también ha participado en la confección de las Tablas Input-Output de Cataluña de 2001 y 2011 con respecto a la estimación de los consumos intermedios en el sector de la construcción.

Calidad e innovación

Antes de la entrada en vigor de la Directiva Europea de Productos de Construcción, los productos innovadores tenían dificultades para demostrar su validez, dado que salen del campo de aplicación de las normativas de ensayo. La Directiva preveía un circuito alternativo formado por institutos especializados en los diferentes países miembros con la suficiente solvencia técnica para tutelar el proceso de certificación de los productos que no encajaban en los protocolos convencionales. El ITeC recibió la autorización de la Comisión Europea en 1996 para otorgar los originariamente llamados DITE (Documentos de Idoneidad Técnica Europeos). Un año más tarde, entramos a formar parte de la EOTA (European Organisation for Technical Assessment), la entidad que agrupa y supervisa a los diferentes organismos evaluadores de la Unión Europea.

En el año 2002 el ITeC obtuvo la autorización para expedir otras dos modalidades de certificaciones voluntarias. Por una parte, el DAU (Documento de Adecuación al Uso), también orientado a productos innovadores y fabricantes que quieran formalizar cuáles son las soluciones constructivas que consideran óptimas para el buen rendimiento de sus productos. Y también el ApTO (Aptitud Técnica en Obra), dirigido a empresas instaladoras que quieran acreditar su solvencia técnica a la hora de poner en obra algún sistema constructivo específico. El primer DAU se otorgó el año 2000, y un año después, el primer ApTO. En 2010, ambos tipos de certificaciones fueron aceptados formalmente como Documentos Reconocidos del nuevo Código Técnico de la Edificación. Ya se han otorgado más de 100 certificaciones DAU a productos nacionales y del resto de la UE.

La naturaleza de la tarea certificadora del ITeC, muy orientada a los productos innovadores, hace que el instituto haya acumulado una notoria experiencia en los procesos de traslado al mercado del resultado de una investigación. En este contexto, se ha prestado asesoramiento y consultoría a empresas con el fin de identificar los puntos fuertes de sus nuevos productos, aclarar su situación legal y normativa y, en definitiva, reducir los tiempos y costes de puesta en comercialización (time to market).

En 2006 el ITeC fue el impulsor de la creación del iMat, un centro tecnológico orientado específicamente al desarrollo de nuevos productos y técnicas constructivas, que en la actualidad ha quedado integrado dentro de Eurecat.

La sustitución de la antigua Directiva Europea de Productos para el nuevo Reglamento de 2011 ha provocado algunos cambios en los procedimientos de certificación y sus denominaciones. En consecuencia, el ITeC ahora emite Evaluaciones Técnicas Europeas en lugar de los antiguos DITE (hemos otorgado más de 100), al tiempo que sigue prestando asesoramiento para el marcado CE y para las Declaraciones de Prestaciones, así como servicios de Evaluación y Verificación de la Constancia de las Prestaciones.