Desde hace tiempo la reducción de la huella de carbono ha sido un tema clave que hemos abordado desde diferentes puntos de vista. Es así como se han llevado a cabo prácticas de eficiencia energética, aumento de energías renovables o una serie de movimientos ciudadanos que reclaman más implicación institucional, entre otras cosas. Ciudadanos, empresas y organizaciones han aportado su granito de arena, la reducción del Co2 que se emite es un problema global, no local.

La pandemia del coronavirus ha generado la mayor caída en la historia de las emisiones de Co2 gracias al parón general de movilidad y a la disminución del tráfico aéreo. La situación, sin embargo, no es tan alentadora según los expertos, pues los impactos positivos visibles se deben al Covid-19. Asimismo, la NASA advierte que la disminución de los gases de efecto invernadero necesitarían ocurrir durante un periodo de tiempo largo y sostenido para que pueda realmente tener un impacto en el clima. “Cuando la economía reabra es probable que regresemos a las prácticas que teníamos antes”, dice el profesor Harold Kaufmann, investigador de la NASA.

En contraposición, encontramos datos positivos en el informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible con un incremento de la conciencia medioambiental que origina nuevos planes nacionales de adaptación (PNAD) para fortalecer la resiliencia y la adaptación al cambio climático.

El modo de revertir esta situación se encuentra en tres vías:

  • Exceso – normativas que limitan el consumo de Co2 a grandes empresas.
  • Reducir – cambiar como empresa los sistemas de producción y creación del día a día para dar una respuesta sostenible que concluya en una reducción de las emisiones de carbono.  Para ello, hemos de ser conscientes de nuestro consumo de Co2 mediante su cálculo.
  • Compensar – como último recurso, encontramos las aportaciones económicas voluntarias para invertir en proyectos de absorción o reducción, es decir, el comercio de carbono.

La generación de obras y proyectos es un proceso imparable y necesario, pero debe hacerse con la máxima información posible y reduciendo al máximo el impacto que generamos, no sólo en emisiones sino también en recursos (ITeC apuesta de forma firme por el cambio de la Economía actual a una economía circular).

Una vez reducido al máximo la huella de carbono, es entonces cuando accedes a la herramienta de compensación de emisiones que te ofrece TCQi GMA, donde podrás en unos sencillos pasos, compensar el resto de emisiones que no has podido reducir en acciones anteriores.

La alianza entre Climatetrade e ITeC ha permitido la creación de esta herramienta de compensación de emisiones. Esta integración permitirá neutralizar el carbono de las distintas etapas del proceso de construcción en todo tipo de obras. Todo ello con la garantía de que los proyectos compensados no podrán ser duplicados gracias a la tecnología blockchain de Climatetrade.

Se trata de una iniciativa que refuerza el compromiso adquirido por el ITeC con la sostenibilidad, ofreciendo a las empresas y operadores del sector unas herramientas que permitan acreditar el alineamiento de sus actividades con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Trabajamos para un futuro mejor, contigo.

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