Entrevista a Fernando Villa, Director de edificación i tecnología de la Sagrada Familia

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Entrevista a Fernando Villa, Director de edificación i tecnología de la Sagrada Familia

25/01/2019|Artículos, Innovación|
  • Entrevista a Fernando Villa, Director d'edificació i tecnologia de la Sagrada Família

Acabarla o no acabarla. La voluntad de completar la construcción de la Sagrada Familia ha sido siempre muy debatida tanto entre profesionales como entre la ciudadanía. No entraremos en este tema. Quizás si nos liberamos del peso de este debate, podemos analizar hasta qué punto la construcción de la Basílica, que ocupa un largo periodo de tiempo y complejidades derivadas de la magnitud de la obra, tiene que ir incorporando las innovaciones tecnológicas que van apareciendo con el paso de los años para solucionar los retos que presenta.

¿Bajo qué criterios se seleccionan las innovaciones que se pueden incorporar en la construcción del templo?

Bajo criterios que aporten valor en eficiencia, calidad, productividad y seguridad. Sin el cumplimiento de estos criterios no es posible la incorporación de innovación en el proceso constructivo y de diseño del templo; no incorporaremos innovaciones por el simple hecho de ser tecnología de vanguardia.

A parte de la incorporación de las técnicas y de los materiales que se van introduciendo en el sector, si nos fijamos en las tecnologías utilizadas en el tempo, estas se podrían interpretar como motor de búsqueda o desarrollo de técnicas innovadoras que, quizás, serán útiles en otras obras.

¿Hasta qué punto esto será posible?

Fernando Villa, Director de Edificación y Tecnología de la Sagrada Familia.

Es obvio que tenemos un reto: el 2026. En la Sagrada Familia, desde la época de Gaudí, llevamos la innovación en el ADN para facilitar el diseño y la construcción del templo.

En algunos casos se trata de coger técnicas y sistemas ya existentes, como el pretensado y el posteado y adaptar e incorporar el método al proceso constructivo, como es el caso de la piedra tesada que utilizamos en la construcción de las seis torres centrales; no siempre se trata de partir desde cero.

En otros casos desarrollamos prototipos en función de las necesidades y, después de un proceso de ensayos muy exhaustivo, las incorporamos al proceso de diseño y construcción. También estamos muy atentos a los nuevos materiales y productos del sector de la construcción que salen al mercado, para mirar si los podemos aplicar a la construcción del templo.

A parte de la innovación en materiales y la incorporación de la tecnología, es importante destacar la incorporación de métodos de gestión, procedentes del mundo de la ingeniería, que nos permiten conocer en cada momento dónde estamos, cómo vamos y hacer una gestión de riesgos adecuada para no atrasar la obra.

Todo junto, hace que el objetivo del 2026 sea posible.

¿Podríamos destacar algunas de estas innovaciones aprovechables en un futuro gracias a los trabajos desarrollados actualmente en el templo?

Por ejemplo, la RV (realidad virtual), aplicada al proceso de desarrollo del proyecto, es una herramienta de gran importancia para el equipo de arquitectos en cuanto a la toma de decisiones.

El sistema de RV permite enviar un diseño 3D a las gafas que se utilizan para ver, en menos de 2 minutos, lo que el arquitecto está desarrollando en el ordenador, como por ejemplo volúmenes, geometrías, texturas, etc. para así poder tomar decisiones de forma más rápida y económica.

El concepto de industrialización de la construcción que llevamos a cabo es aplicable a otros tipos de construcciones.

Fachada de la Pasión de la Sagrada Familia.

La innovación en materiales y en tecnología constructiva cada vez está más acompañada de la digitalización. El control numérico y las simulaciones de diversos aspectos aportan una seguridad importante en obras de esta envergadura.

¿Cómo ha sido la relación de la construcción de la Sagrada Familia con el mundo digital?

La relación es muy saludable y necesaria; primero, la Sagrada Familia se “construye” digitalmente y, posteriormente, la construimos en el mundo real.

Todo el proceso desde la etapa del proyecto hasta la etapa de construcción y el inicio de la explotación de cualquiera de las partes del templo se lleva a cabo con la ayuda de la tecnología, sin la cual sería muy complicado hacer lo que ahora estamos haciendo y a la velocidad a la que lo estamos haciendo.

Hoy en día nos encontramos inmersos en un proceso de digitalización profunda del sector, sobre todo en cuanto a los modelos BIM, en los que se lleva a cabo una preconstrucción virtual y se genera una base de datos de todos los componentes (elementos u objetos paramétricos) que forman el edificio.

¿En qué sentido se han utilizado estas tecnologías en la Sagrada Familia?

Por ejemplo, en la fase de proyecto, modelado en 3D con Rhino y Grasshopper, realidad virtual integrada con Rhino e impresión 3D.

En la fase de edificación, sistemas de control numérico para el procesamiento de la piedra y el acero, sistema de control de calidad con escáner para controlar todas las producciones realizadas y sistema de control de testado con sensorización.

En las fases de conservación y mantenimiento, hemos utilizado IoT para controlar la evolución de la fachada del Nacimiento.

Ahora que se ve cerca el final de la obra, ¿hay aspectos en los que se esté investigando o en los que sería necesario investigar para dotar la construcción de soluciones mejores o más duraderas?

Aunque estemos muy cerca del final de la obra, la investigación en la Sagrada Familia es constante, ya que tenemos muchos retos desde un punto de vista constructivo y de proyecto que hemos de resolver para concluir la construcción, desde métodos constructivos hasta nuevos materiales que sean aplicables a la obra.

Obviamente, cualquier nuevo material incorporado ha de pasar controles de calidad muy estrictos y exhaustivos, como controles de durabilidad, criterio que para nosotros es fundamental. Intentamos que todos los materiales que usamos, sobre todo los relacionados con la estructura, tengan una durabilidad de 300 años o más.