Los análisis que habitualmente se hacen sobre la rentabilidad de una rehabilitación suelen concluir que rehabilitar una vivienda no es para quienes esperan un retorno económico inmediato, sino para quienes contemplan el largo plazo. Esta es precisamente la motivación de aquellas personas que planifican su jubilación, lo que ha llevado a la fundación La Casa que Ahorra a plantearse la pregunta: ¿puede ser la rehabilitación una inversión comparable a un plan de pensiones?

Para intentar responderla hemos considerado una vivienda plurifamiliar “promedio” y hemos supuesto que se somete a una rehabilitación que le otorga una calificación energética “C”. En paralelo, hemos calculado qué pasa si el dinero que se destinaría a pagar la rehabilitación se aporta a un plan de pensiones en condiciones de mercado. Tanto el plan de pensiones como la rehabilitación van registrando entradas año tras año: en el plan de pensiones son los intereses; en la rehabilitación las entradas son los ahorros de energía. La diferencia es que el plan de pensiones finalmente se agota y deja a su titular con una vivienda sin rehabilitar que consume mucha energía. Por el contrario, el propietario del piso rehabilitado sigue beneficiándose de unos ahorros en la factura energética que llegan a ser de una cuantía similar a la cuota anual de capitalización del plan.

presentación del proyecto